domingo, 20 de septiembre de 2015

Nosotras.

Creo que hacía mucho que no sentía tanta impaciencia por tener a alguien a mi lado. Esa sensación de que los días pasan lentos cuanto más cerca está el momento de tenerte. 
Tengo ganas de llenarte los días de sonrisas, de miradas que lo digan todo sin apenas mediar palabra. De no solo decirte lo mucho que te quiero, si no, también de demostrártelo. De cuidarte, de mimarte, pero sobre todo de abrazarte, sentirte cerca.
De besar esos labios que los mios llevan tanto tiempo deseando. Besos, besos, y más besos, gastarte la piel a besos, a caricias, a roces, a cosquillas...
De desordenarte la habitación, ordenártela y volver otra vez a hacerlo (desordenartela digo...). De ver películas, series, de cagarme de miedo y de morir de risa. De perderme contigo, y reencontrarme. 
Quiero que se acaben los "buenas noches" a distancia (o al menos que sean menos a menudo), y darte los "buenos días, princesa" a dos centímetros de esa preciosa boca y coronarlo con uno de esos besos mañaneros que dan la vida después de una noche entera de enredarnos entre las sabanas. 
Quiero memorizar cada pequeño lunar que esconde tu precioso cuerpo, de enviciarme a cada milímetro de tu piel, de alborotarte el pelo de mil maneras diferentes. De hacerte mía tantas horas como tiene el día. ¿Qué veinticuatro horas? ¡Las veinticinco!
Querré parar el tiempo para que nunca se acaben todos esos minutos que pienso pasarme a tu lado, y aún no sé como lo voy a hacer. Así que procuraré aprovechar cada segundo a tu lado como si fuera el ultimo, y vivirlo con la misma ilusión como si fuera el primero. 
Es que, joder... quiero tantas cosas que creo que nunca acabaría de enumerarlas todas. 
Quiero conocerte a fondo, hasta que la telepatía que tuvimos desde el primer día ya pertenezca a otra dimensión alejada de ésta llamada realidad. Quiero conversaciones filosóficas, de la vida, de tonterías, de ñoñerías pastelosas de esas que solo me salen contigo. 
Quiero apoyarte, hacerte saber que estoy junto a ti en todo lo que necesites, aunque para ti sea la mayor bobería del mundo, que para mí jamás lo será. Porque cada cosa que te concierna a ti, a tu pequeño mundo, será importante. Y quien ose arrancarte esa preciosa sonrisa de la cara que tanto me enamora, se las verá conmigo. 
Tengo ganas de que me enseñes, de aprender de ti y de que tú aprendas de mi, de disfrutar la una de la otra, de conquistarte cada día un poquito más, de quererte y que me quieras, quizás de envejecer si tu quieres, de vivir nuevas experiencias, de conocer y descubrir mil y un lugares juntas, de correr, de saltar, de gritar... 
En definitiva, de hacerte feliz porque te lo mereces, porque te quiero infinitamente. Porque ya no quiero un "yo" si no, un "nosotras". 


Danielle R.




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