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Ella no pensaba que el día de ayer fuera a terminar así, precisamente.
Su mente había trazado cada pequeño detalle en el que por fin se encontraran cara a cara, sin pantallas de por medio. Tan perfecto como lo era esa chica para ella.
Pero a veces las expectativas fallan, y duelen. La verdad es que nunca te acostumbras a tales desilusiones.
Al principio, ella a sus ojos seguía siendo la misma chica con la que había estado hablando tanto meses, y sus sentimientos no cambiaban. Estaba muy nerviosa y sentía esa necesidad constante de abrazarla, de mimarla, de besarla... Sin embargo, ella no se mostraba tan receptiva. No parecía la misma persona con la que habia estado hablando días anteriores. No sabía que había pasado. No sabe en que punto se esfumó todo el deseo y toda la química que había entre ambas. Pero quería seguir intentandolo, viéndose, conociéndose más a fondo, en persona. No podía rendirse, sus sentimientos seguían ahí, intactos. Se negaba a que todo lo de estos meses se fuera a la mierda. La quería y sabía que la chica con la que había hablado día atrás estaba por algún sitio. Ella seguía siendo ella, no la había mentido en nada. Sus sentimientos la impedían rendirse, no quería perderla.
La extrañaba. No podía aceptar otra derrota más.
Danielle R.
jueves, 24 de septiembre de 2015
Ilusiones y derrotas.
Ella no pensaba que el día de ayer fuera a terminar así, precisamente.
Su mente había trazado cada pequeño detalle en el que por fin se encontraran cara a cara, sin pantallas de por medio. Tan perfecto como lo era esa chica para ella.
Pero a veces las expectativas fallan, y duelen. La verdad es que nunca te acostumbras a tales desilusiones.
Al principio, ella a sus ojos seguía siendo la misma chica con la que había estado hablando tanto meses, y sus sentimientos no cambiaban. Estaba muy nerviosa y sentía esa necesidad constante de abrazarla, de mimarla, de besarla... Sin embargo, ella no se mostraba tan receptiva. No parecía la misma persona con la que habia estado hablando días anteriores. No sabía que había pasado. No sabe en que punto se esfumó todo el deseo y toda la química que había entre ambas. Pero quería seguir intentandolo, viéndose, conociéndose más a fondo, en persona. No podía rendirse, sus sentimientos seguían ahí, intactos. Se negaba a que todo lo de estos meses se fuera a la mierda. La quería y sabía que la chica con la que había hablado día atrás estaba por algún sitio. Ella seguía siendo ella, no la había mentido en nada. Sus sentimientos la impedían rendirse, no quería perderla.
La extrañaba. No podía aceptar otra derrota más.
Danielle R.
domingo, 20 de septiembre de 2015
Nosotras.
Creo que hacía mucho que no sentía tanta impaciencia por tener a alguien a mi lado. Esa sensación de que los días pasan lentos cuanto más cerca está el momento de tenerte.
Tengo ganas de llenarte los días de sonrisas, de miradas que lo digan todo sin apenas mediar palabra. De no solo decirte lo mucho que te quiero, si no, también de demostrártelo. De cuidarte, de mimarte, pero sobre todo de abrazarte, sentirte cerca.
De besar esos labios que los mios llevan tanto tiempo deseando. Besos, besos, y más besos, gastarte la piel a besos, a caricias, a roces, a cosquillas...
De desordenarte la habitación, ordenártela y volver otra vez a hacerlo (desordenartela digo...). De ver películas, series, de cagarme de miedo y de morir de risa. De perderme contigo, y reencontrarme.
Quiero que se acaben los "buenas noches" a distancia (o al menos que sean menos a menudo), y darte los "buenos días, princesa" a dos centímetros de esa preciosa boca y coronarlo con uno de esos besos mañaneros que dan la vida después de una noche entera de enredarnos entre las sabanas.
Quiero memorizar cada pequeño lunar que esconde tu precioso cuerpo, de enviciarme a cada milímetro de tu piel, de alborotarte el pelo de mil maneras diferentes. De hacerte mía tantas horas como tiene el día. ¿Qué veinticuatro horas? ¡Las veinticinco!
Querré parar el tiempo para que nunca se acaben todos esos minutos que pienso pasarme a tu lado, y aún no sé como lo voy a hacer. Así que procuraré aprovechar cada segundo a tu lado como si fuera el ultimo, y vivirlo con la misma ilusión como si fuera el primero.
Es que, joder... quiero tantas cosas que creo que nunca acabaría de enumerarlas todas.
Quiero conocerte a fondo, hasta que la telepatía que tuvimos desde el primer día ya pertenezca a otra dimensión alejada de ésta llamada realidad. Quiero conversaciones filosóficas, de la vida, de tonterías, de ñoñerías pastelosas de esas que solo me salen contigo.
Quiero apoyarte, hacerte saber que estoy junto a ti en todo lo que necesites, aunque para ti sea la mayor bobería del mundo, que para mí jamás lo será. Porque cada cosa que te concierna a ti, a tu pequeño mundo, será importante. Y quien ose arrancarte esa preciosa sonrisa de la cara que tanto me enamora, se las verá conmigo.
Tengo ganas de que me enseñes, de aprender de ti y de que tú aprendas de mi, de disfrutar la una de la otra, de conquistarte cada día un poquito más, de quererte y que me quieras, quizás de envejecer si tu quieres, de vivir nuevas experiencias, de conocer y descubrir mil y un lugares juntas, de correr, de saltar, de gritar...
En definitiva, de hacerte feliz porque te lo mereces, porque te quiero infinitamente. Porque ya no quiero un "yo" si no, un "nosotras".
Danielle R.
domingo, 6 de septiembre de 2015
Conectadas.
Ayer se vieron. A través de una pantalla pero se vieron.
Se observaron durante un par de horas, con los ojos y las palabras.
Jamás una pantalla de ordenador la había encandilado tanto. No podía apartar la mirada de ella. La encantaba observar cada pequeño pensamiento que se colaba en las expresiones de su rostro.
Adoraba esa media sonrisilla pícara y vacilona que se le dibujaba cuando la hacía de rabiar. O ese hoyuelito que se le forma en el moflete cuando se ríe a carcajada limpia.
Pero su mirada la dejaba embelesada completamente.
Sentía como cada día se enganchaba más y más, como si de una droga se tratase.
No podía evitar contemplarla y morderse los labios por no besar los suyos.
Se había convertido en su mayor debilidad y solo deseaba tenerla cerca para quererla como nunca habia querido a nadie.
Danielle R.
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