Tengo la historia más bonita jamás contada entre mis dedos.
Una historia de amor, de familia, de hijos, nietos hasta biznietos.
En una ciudad con historia, recordada con mucho cariño, forjada a fuego en mi corazón.
En
ella se narrarán muchas historias, pero ninguna como la de ellos.
Mis
abuelos. Mis segundos padres y los que hoy recomponen mi alma pedazo a
pedazo, con su recuerdo, su memoria.
Porque
dejaron en mí el legado del respeto, de la educación, de el cuidado de
una familia, de la felicidad y la fortuna más grande del mundo, del amor
más puro que pueda existir en esta vida.Tengo la historia mas bonita jamás contada entre mis dedos.
De guerras interiores, luchas, tempestades en tormentas que parece que nunca se acaban.
Una historia en la que la protagonista no seré yo, si no mi angel, mi protectora, que me ha llevado a ser la persona que soy hoy. Que me enseñó a no rendirme pasara lo que pasara.
A afrontar desilusiones con la cabeza muy alta. Y a comprender que una batalla perdida no significa una derrota.Que todo se supera con esfuerzo y dedicación. No te puedes dejar vencer por muy grande que sea la tortura.
Tengo la historia más bonita jamás contada entre mis dedos.
Una historia en la que decido la persona que quiero llegar a ser. A lo que quiero dedicarme y porqué quiero dedicarme a ello. Aunque me lleve lejos de los míos. Sabiendo que esos "míos" seguirán estando ahí y que quizá pueda hacer algo porque sigan estando.
He tenido días duros, para que nos vamos a engañar. Días en los que me he replanteado que coño hago aquí y porque estoy estudiando esto.
He hecho cosas que me han hecho cuestionarme toda mi moral y mi ética. Que quizás no eran tan estables como me pensaba. Pero alguien me enseñó que a veces hay que profundizar las cosas para entenderlas mejor, y me vino una frase a la mente que me recordó porque temporadas como esta no te deben dejar abatida.
"Hija, me toca volver a lucharª
¿Alguna vez habeis sentido como se os rompe el alma en mil pedazos?
No es como que te rompa el corazón una chica que nunca te ha querido. Ni como un puñetazo en el estomago de alguien que no esperabas que te lo diera. Ni como una decepción o una puñalada por la espalda del que pensabas que era tu mejor amigo. No es como si vas por la calle mirando al móvil y te das de frente con una farola por no prestar atención a lo que de verdad importa. Tampoco es como si te hayan robado algo que tenía un valor especial para ti. Ni como que te "golpeen con mil bates" todos los días por el simple hecho de que eres diferente en un infierno adolescente.
Son mil actos concentrados en uno. Un instante que podría cambiar el rumbo de tu vida para siempre.
Tengo la historia más bonita jamás contada entre mis dedos.
Una historia en la que cometo la osadía de querer dedicarme a la investigación donde quizás pueda volver a reconstruir aquello que se me resquebrajó hace algún tiempo. Donde quiero invertir mi tiempo y todas mis ganas, en aprender, ayudar, y quizás encontrar un atisbo de esperanza para gente que lidia con batallas más duras que las dudas que se te pueden presentar en un trabajo como este
Tengo la historia más bonita jamás contada entre mis dedos.
Una en la que me recompongo de pequeñas historias. Una historia de mil historias. Donde el valor es una de la cosas más importantes que debe de prevalecer en ti.
En la cual no tienen cabida las inseguridades, los miedos. Sólo el respeto a- o a rectificar de vez en cuando. Una historia en la que aprender de tus errores y en la que por muchas ostias que te reparta la vida hay que levantarse siempre. Mi madre me enseñó que rendirse no es una opción.
Tengo la historia más bonita jamás contada entre mis dedos.
Una historia que suma más de mil historias y que jamás tendrá un final...
Laura Rguez.
