La ví. Con su simple perfección. Tan jodidamente preciosa, como siempre. Con esa mirada que te hechiza y esos labios que desearias besar tantas horas como tiene el día.
Joder, que bonita estaba. Allí, sentada, mirando de lado, con el pelo semi-recogido.
Creí volver a enamorarme en esa pequeña milésima de segundo en que me perdí contemplandola a lo lejos. Con esa corona de flores sobre su cabeza cual princesa de cuento.
¿Sabes? Te habría hecho reina de mi mundo si lo hubieses querido. Me bastaba con un "ven conmigo" saliendo de tus labios.
Pero no fue así. Y no puedo volver a caer. aunque mis manos tiemblen al anhelar rozar cada centímetro de su piel. Aunque mis ojos la busquen en cada rincón de esta maldita ciudad. Aunque mi guitarra aún llore su ausencia.
Puede que no seas la reina de mi mundo, ni siquiera mi princesa. No obstante me conformaré con que aparezcas en mis sueños como cada noche, sin un rostro fijo. Sin embargo, sabré que eres tú. Mi desengaño particular. Mi perfección no encarnada. La que aún no me ha cortado las alas.
Danielle R.
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miércoles, 15 de julio de 2015
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